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Mesopotámica

Oannes

Uanna

Odilon Redon [Public domain], via Wikimedia Commons

Oannes, mitología mesopotámica

Dentro de la mitología de las culturas de la Antigua Mesopotamia, más estrictamente en la sumeria, la babilonia y la caldea, Oannes, también conocido como Uanna, era una criatura con rango de semidiós que tenía la mitad del cuerpo con forma de pez y la otra mitad con forma de ser humano. Esta criatura era uno de los siete espíritus sabios (Apkallu), siendo creado por Enki, el señor de la tierra. De hecho, es mencionado como el primero de estos seres con el epíteto de “quien terminó los planes para el cielo y la tierra”. Se consideraba que había creado la civilización de Babilonia y las leyes, y que podía encontrarse en el golfo Pérsico, donde no tenía problema en hablar con las personas e instruirlas en distintos temas, como arquitectura, letras, matemáticas, buenos modales, etc.

Según se cuenta, existían siete Apkallu porque Mesopotamia era gobernada por siete reyes, así que cada uno funcionaba como un consejero personal de cada monarca. E incluso se pensaba que estos tenían relaciones maritales entre sí, pues, después del diluvio, aparecieron varios seres que eran mitad Apkallu y mitad persona. Algunos estudiosos confunden a este personaje con Adapa, un hombre muy sabio que rechazó la inmortalidad sin saberlo, al negarse a comer y a beber los alimentos que le estaba ofreciendo Anu. Esta confusión se debe a que ambos nombres, tanto Uanna como Adapa, sirven de epítetos para cada uno; aunque no se sabe con certeza si son dos personajes distintos o uno solo.

Mesopotámica

Pasittu

Pasittu

Tomada de Brill. com 

Pasittu

Dentro de la mitología mesopotámica, Pasittu fue el demonio encargado de controlar el crecimiento de la población humana. Pasittu fue nombrado en el poema acadio, Atrahasis, en el que se relata como las deidades Enki y Nintu, deciden controlar el número de nacimientos humanos por medio de un demonio, el cual sería el encargado de arrebatar a los bebés de un tercio de las mujeres embarazadas.

Esta medida tomada por los dioses era menos drástica que las propuestas y tácticas del dios Enlil, quien enfadado por lo ruidosos que eran los humanos, intentó acabar con la humanidad en tres ocasiones. En el último de estos intentos, Enlil envió un gran diluvio, del cual se salvaron pocos humanos con la intervención de su medio hermano Enki. Cuando terminó el ataque de Enlil, los dioses crearon más humanos y al demonio encargado de mantener el control de la población, Pasittu.

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Mesopotámica

Sin

Sin dios de la luna
Steve Harris, CC BY-SA 2.0, vía Wikimedia Commons

Sin

Dentro de la mitología mesopotámica, Sin, Nannar o Zuen es el dios de la Luna. Fue una de las deidades más conocidas de Mesopotamia, por lo que tiene un lugar importante en las mitologías acadia, sumeria y babilónica. Para los acadios y babilonios fue Sin, mientras que para los sumerios fue Nanna o Nannar.

Origen

En la mitología sumeria, Sin o Nannar era el hijo de Enlil, dios del viento y del cielo y su esposa Ninlil, diosa del aire. Fue el esposo de la diosa de las cañas, Ningal, quien también fue considerada una deidad lunar, debido a su unión con el dios de la Luna. Sin y su esposa engendraron al dios del Sol, Shamash, conocido también como Utu y a la diosa de la sexualidad, el amor y la guerra, Ishtar o Inanna, quien era considerada la deidad protectora de Uruk.

Esta poderosa deidad lunar fue conocida como el protector de los pastores, el dios vigilante de la noche y el dios de la sabiduría. Era el encargado de mantener el orden del ciclo lunar y los procesos ligados a este como el paso de los meses, las mareas y el ciclo menstrual. En esta deidad están basadas las primeras expresiones del estudio de la astronomía. Junto a sus hijos Shamash e Ishtar, formó la triada semita de dioses con relaciones celestes.

Protector de Ur

Sin y su esposa fueron considerados los dioses protectores de la ciudad de Ur, lugar donde se encontraba su templo principal, llamado E-kishnugal. Fueron vistos como la representación femenina y masculina de la luna y se les representó como una vaca y un toro unidos en sagrado matrimonio. A estas dos deidades se les rindió culto en Ur y en el santuario de Harran.

Apariencia de Sin

Sin suele ser representado como un toro o como un hombre con cuernos de toro y barba larga, su cabeza está cubierta por un turbante y una corona en la que está representado su templo mayor. Sus símbolos son el toro, la luna creciente o la creciente lunar.

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Ningal

Ningal
Imagen de Robert Karkowski en Pixabay

Ningal

Dentro de la mitología mesopotámica, Ningal es la diosa de las cañas y la Luna. Fue conocida como la gran dama, la gran señora o la gran reina. Esta deidad tiene un lugar especial en la mitología babilónica, sumeria y acadia. En la mitología sumeria, era la hija del señor de la tierra, Enki o Ea y la diosa de las cañas y los pantanos, Ningikuga. Fue la consorte del dios de la Luna, Namar conocido como Sin, motivo por el que fue representada con una creciente lunar.

Ningal y Namar tuvieron a la deidad solar Shamash, conocido como Utu y la deidad de la sexualidad, el amor y la guerra Ishtar, conocida también Inanna, protectora de la ciudad de Uruk. Se cuenta que en el inicio fue venerada por las personas que habitan en los alrededores de los pantanos y los pastores de ganado vacuno.

Culto a Ningal

Fue venerada junto a su esposo en la ciudad de Ur, así como en el santuario de Harran y el templo de Egipar. Según relata el texto Lamentaciones por la destrucción de Ur del II milenio a.C, la deidad protectora de Ur, Ningal imploró al dios Enlil que impidiera el ataque de los annunaki a la ciudad. Con el paso del tiempo la diosa Ningal fue asimilada por la mitología semita bajo el nombre de Nikkal, como tal fue venerada por los hurritas y los hititas.

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