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Mesopotámica

Shamash

Utu

Louvre Museum [Public domain], via Wikimedia Commons

Shamash, mitología mesopotámica

Dentro de la mitología mesopotámica, Shamash, también conocido como Tammuz por los babilonios y como Utu por los sumerios, era el dios de la justicia, la moral, la verdad y el sol, y fue venerado como el dios local de Babilonia bajo el nombre de Marduk. Según se cuenta, este dios era hijo de Nanna, dios de la luna, y Ningal, diosa de las cañas; aunque otras versiones lo muestran como hijo de An y Enlil. De todas maneras, era hermano gemelo de Inanna, reina del cielo, y a menudo se representaban como dos personas muy cercanas, por lo que se ha especulado acerca de una relación incestuosa. Aun así, se conocía que su esposa era Sherida, diosa de la fertilidad, la belleza y la sexualidad. Ambos tuvieron dos descendientes: Kittu, cuyo nombre puede traducirse como “verdad”, y Misharu, cuyo nombre puede traducirse como “justicia”.

Los sumerios tenían la creencia de que Shamash cabalgaba por el cielo y, mientras lo hacía, veía todos los actos que ocurrían en el mundo. Dado que, como representación del Sol, caía a la tierra durante la noche, se creía que todos los días viajaba al inframundo y luego emergía por el este durante el amanecer. Para las personas, este dios no era un ser distante, por lo que pedían su ayuda para toda clase de situaciones. Por ejemplo, en el Mito de Etana se puede ver cómo Etana le solicita ayuda para que su esposa pueda dar a luz sin problemas. En El sueño de Dumuzid, Shamash rescata a Dumuzid, esposo de Inanna, quien iba a ser cazado por los demonios de gala. De igual forma, aparece en el mito de la inundación, emergiendo de entre las aguas frente a Ziusudra, por lo que este realiza sacrificios a los dioses y hace que se alimenten después de mucho tiempo.

Mesopotámica

Oannes

Uanna

Odilon Redon [Public domain], via Wikimedia Commons

Oannes, mitología mesopotámica

Dentro de la mitología de las culturas de la Antigua Mesopotamia, más estrictamente en la sumeria, la babilonia y la caldea, Oannes, también conocido como Uanna, era una criatura con rango de semidiós que tenía la mitad del cuerpo con forma de pez y la otra mitad con forma de ser humano. Esta criatura era uno de los siete espíritus sabios (Apkallu), siendo creado por Enki, el señor de la tierra. De hecho, es mencionado como el primero de estos seres con el epíteto de “quien terminó los planes para el cielo y la tierra”. Se consideraba que había creado la civilización de Babilonia y las leyes, y que podía encontrarse en el golfo Pérsico, donde no tenía problema en hablar con las personas e instruirlas en distintos temas, como arquitectura, letras, matemáticas, buenos modales, etc.

Según se cuenta, existían siete Apkallu porque Mesopotamia era gobernada por siete reyes, así que cada uno funcionaba como un consejero personal de cada monarca. E incluso se pensaba que estos tenían relaciones maritales entre sí, pues, después del diluvio, aparecieron varios seres que eran mitad Apkallu y mitad persona. Algunos estudiosos confunden a este personaje con Adapa, un hombre muy sabio que rechazó la inmortalidad sin saberlo, al negarse a comer y a beber los alimentos que le estaba ofreciendo Anu. Esta confusión se debe a que ambos nombres, tanto Uanna como Adapa, sirven de epítetos para cada uno; aunque no se sabe con certeza si son dos personajes distintos o uno solo.

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Mesopotámica

Pasittu

Pasittu

Tomada de Brill. com 

Pasittu

Dentro de la mitología mesopotámica, Pasittu fue el demonio encargado de controlar el crecimiento de la población humana. Pasittu fue nombrado en el poema acadio, Atrahasis, en el que se relata como las deidades Enki y Nintu, deciden controlar el número de nacimientos humanos por medio de un demonio, el cual sería el encargado de arrebatar a los bebés de un tercio de las mujeres embarazadas.

Esta medida tomada por los dioses era menos drástica que las propuestas y tácticas del dios Enlil, quien enfadado por lo ruidosos que eran los humanos, intentó acabar con la humanidad en tres ocasiones. En el último de estos intentos, Enlil envió un gran diluvio, del cual se salvaron pocos humanos con la intervención de su medio hermano Enki. Cuando terminó el ataque de Enlil, los dioses crearon más humanos y al demonio encargado de mantener el control de la población, Pasittu.

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Mesopotámica

Sin

Sin dios de la luna
Steve Harris, CC BY-SA 2.0, vía Wikimedia Commons

Sin

Dentro de la mitología mesopotámica, Sin, Nannar o Zuen es el dios de la Luna. Fue una de las deidades más conocidas de Mesopotamia, por lo que tiene un lugar importante en las mitologías acadia, sumeria y babilónica. Para los acadios y babilonios fue Sin, mientras que para los sumerios fue Nanna o Nannar.

Origen

En la mitología sumeria, Sin o Nannar era el hijo de Enlil, dios del viento y del cielo y su esposa Ninlil, diosa del aire. Fue el esposo de la diosa de las cañas, Ningal, quien también fue considerada una deidad lunar, debido a su unión con el dios de la Luna. Sin y su esposa engendraron al dios del Sol, Shamash, conocido también como Utu y a la diosa de la sexualidad, el amor y la guerra, Ishtar o Inanna, quien era considerada la deidad protectora de Uruk.

Esta poderosa deidad lunar fue conocida como el protector de los pastores, el dios vigilante de la noche y el dios de la sabiduría. Era el encargado de mantener el orden del ciclo lunar y los procesos ligados a este como el paso de los meses, las mareas y el ciclo menstrual. En esta deidad están basadas las primeras expresiones del estudio de la astronomía. Junto a sus hijos Shamash e Ishtar, formó la triada semita de dioses con relaciones celestes.

Protector de Ur

Sin y su esposa fueron considerados los dioses protectores de la ciudad de Ur, lugar donde se encontraba su templo principal, llamado E-kishnugal. Fueron vistos como la representación femenina y masculina de la luna y se les representó como una vaca y un toro unidos en sagrado matrimonio. A estas dos deidades se les rindió culto en Ur y en el santuario de Harran.

Apariencia de Sin

Sin suele ser representado como un toro o como un hombre con cuernos de toro y barba larga, su cabeza está cubierta por un turbante y una corona en la que está representado su templo mayor. Sus símbolos son el toro, la luna creciente o la creciente lunar.

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