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Esoterismo

Flor de la vida

Leonardo da Vinci, Dominio público, vía Wikimedia Commons

Simbolismo de la flor de la vida

La flor de la vida, también conocida como roseta o rosa de seis pétalos, es un símbolo conformado por un círculo que contiene una flor de seis pétalos, dos de ellos verticales y los otros cuatro diagonales y con una inclinación de 45°. El pétalo de cada flor es, al mismo tiempo, el pétalo de otra flor adyacente, con lo cual se completa el motivo o el patrón geométrico de la flor de la vida, que usualmente suele estar compuesto por 19 círculos. La flor en singular o como patrón se puede encontrar en distintas culturas de la antigüedad, usándose principalmente con motivos ornamentales, como decorar vasijas, paredes u otras superficies. Cada pétalo de la flor de la vida tiene la forma de una vesica piscis (vejiga de pez), por lo cual su lectura simbólica muchas veces está ligada a este otro símbolo. En algunas representaciones, la flor tiene seis figuras con forma de vesica piscis dentro, las cuales van desde la punta de un pétalo hasta otra.

Flor de la vida

Crédito al autor, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons

Pese a la antigüedad de este símbolo, el nombre de flor de la vida es reciente, teniendo su origen y popularidad en los divulgadores de los textos y las filosofías esotéricas y místicas de la Nueva Era (New Age). Así, el escritor esotérico Bernard Perona, más conocido por el seudónimo de Drunvalo Melchizadek, afirmaba que el símbolo de la flor de la vida se lo entregó el dios Tot luego de que él le entregará la técnica de la meditación Mer-Ka-Ba. Tot, dios de la sabiduría, la escritura, los sueños y la magia en el mundo egipcio, le reveló además que encontraría ese símbolo en Egipto. Y así fue, cuando su amiga Katrina Raphaell lo encontró en un mural del monumento funerario del Osireion de Abidos, por lo cual la flor de la vida tendría una antigüedad de al menos 6000 años. Sin embargo, varios expertos del lugar señalaron que los símbolos estaban acompañados de letras griegas contemporáneas, por lo cual la antigüedad de la flor era en realidad mucho menor.

La construcción de una Flor de la vida es relativamente sencilla, tal como se puede apreciar a continuación:

Roseta cómo hacer

Según narra el mismo Drunvalo Melchizedeck, la flor de seis pétalos era el símbolo de la vida y de todos los aspectos que hay en ella. De esta forma, encierra todas las leyes de la física, todas las fórmulas matemáticas, todas las armonías posibles e la música y todas las estructuras celulares de los organismos vivos. Así pues, contiene todas las dimensiones, todos los átomos, todo el conocimiento y todas las cosas que hay. Por su parte, la Flower of Life Research, entidad creada a partir de las enseñanzas de Melchizedeck, dice que la flor de la vida es un símbolo sagrado para diferentes culturas del mundo, tanto modernas como antiguas. Esto se debe a que la flor representar cómo todas las cosas del universo tienen un mismo origen y cómo todas están relacionadas entre sí.

Roseta

Más allá de las lecturas esotéricas que se han hecho en la modernidad, la flor de la vida es un motivo decorativo que se puede encontrar en las artesanías de la Europa de la edad de bronce. En la mayoría de los casos, los expertos creen que funcionaba como un símbolo solar, al igual que las esvásticas, los trisqueles y las cuatro hojas. Para los romanos y los hispanorromanos, representaba al Júpiter hispano, un dios producto del sincretismo entre el dios Candamius y el dios latino Júpiter. Además, se pueden encontrar símbolos similares en las culturas eslavas, etruscas, mesopotámicas y mediterráneas.

Esoterismo

Eneagrama del cuarto camino

Eneagrama de la cuarta vía

sppsgr [CC BY-SA 3.0], via Wikimedia Commons

Simbolismo del eneagrama del cuarto camino

El eneagrama del cuarto camino, también conocido como eneagrama de la cuarta vía, es un símbolo con la forma de un círculo que contiene una figura geométrica con nueve ángulos y nueve lados superpuestos. Este fue creado por los autores de la doctrina metafísica y filosófica del Cuarto Camino, el ruso Piotr Demiánovich y el armenio George Gurdjieff. El término eneagrama proviene de los vocablos griegos ennea, que traduce nueve, y grammos, que traduce “gráfia”, “gráfico” o “escritura”. Esto se debe a que el eneagrama está conformada por un grafo incompleto con nueve nodos. La primera vez que esta figura se hizo pública fue en 1949, con la publicación del libro In Search of the Miraculous, escrito por P. D. Ouspensky.

Según cuenta Ouspensky, el eneagrama fue utilizado por George Gurdjieff en las clases que impartía en Moscú y San Petersburgo alrededor de 1916. El eneagrama sería entonces el primer secreto que se daba a los iniciados del Cuarto Camino, conservando un conocimiento que había sido atesorado a lo largo de los años. Pese a su divulgación, Gurdjieff dijo que el eneagrama no era un símbolo que se sustentaba a sí mismo, por lo cual las personas del común que lo han visto no sabrían toda la sabiduría que encierra a falta de la teoría y la instrucción de un maestro. Además, decía que el eneagrama como un símbolo inmóvil no tenía gran valor. Debía pensarse en movimiento para comprenderlo.

Pese a que no hay registros de este símbolo antes de la publicación del libro de Ouspensky, se cree que el eneagrama pudo nacer a partir del árbol de la vida cabalístico, que contiene las diez emanaciones espirituales de Dios. En algunas representaciones, este se presenta como un círculo que contiene un triángulo y demás formas geométricas, similares al eneagrama. También se le ha relacionado con el Tetractys pitagórico, que usaba los números siete y tres; con el nonagrama del hermetismo renacentista y con la figura de las nueve puntas del filósofo Ramon Llull. Por su parte, Idries Shah afirmó que el eneagrama era propio del sufismo, sólo que esta filosofía la disfrazaba de octograma para que no fuera robada por otros; mientras que Robin Amis decía que era un símbolo del cristianismo ortodoxo.

Según afirmaba Gurdjieff, el eneagrama en el Cuarto Camino encerraba la ley de los Siete y de los Tres juntas, cada una de las cuales requería una explicación precisa por parte de un instructor. La primera, también conocida como Ley de las octavas, indica que todos los fenómenos del universo tienen siete estados y que todas las cosas pueden ser conseguidas mediante siete pasos; mientras que la ley de los tres indica que todos los fenómenos son producidos por tres fuerzas primordiales. Así, todas las cosas son materiales, incluso el espíritu y la consciencia. Toda materia cuenta además con una densidad y unas vibraciones. Gurdjieff también señalaba que estos conocimientos provenían de los primeros alquimistas.

Los seguidores del Cuarto Camino afirman que la escala diatónica es producto de estas leyes. Por esta razón, la escala de Do en un piano convencional es seguida por seis notas más (Re-Mi-Fa-Sol-La-Si) antes de regresar a Do nuevamente. Los intervalos entre Mi y Fa, y Si y Do, que no cuentan con sostenidos, son interpretados por el Cuarto Camino como puntos de choque, donde se necesita de ayuda externa para que el flujo siga su desarrollo. Lo mismo ocurre en la vida real, afirma Gurdjieff. Además, dice que las tres fuerzas se pueden catalogar en activas, pasivas y neutralizantes. Estas pueden actuar en seis organizaciones posibles (123, 132, 213, 231, 312 y 321).

Eneagrama de la cuarta vía

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Pentagrama invertido

pocacops [CC0], via Wikimedia Commons

Símbolo del Pentagrama invertido

El pentagrama invertido, representando como una estrella de cinco puntas (dos arriba, dos en el medio y una abajo), es un símbolo frecuentemente asociado a la magia y el misterio, cuya antigüedad no es del todo precisa. Pese a que guarda relación con el paganismo y fue utilizado en el pasado como un talismán de protección, en la actualidad se le conoce más como una imagen propia del satanismo. La primera vinculación de este símbolo con el satanismo puede verse en el libro de Stainslas de Guaita, La Clef de la Magie Noire, publicado en 1897. Según este texto, cuando el pentagrama tiene la punta hacia arriba, simboliza que el ser humano es superior a los cuatro elementos de la naturaleza (aire, agua, tierra y fuego); mientras que, si está hacia abajo, indica que la naturaleza es superior al hombre. De igual forma, el pentagrama invertido puede obtenerse al dibujar la cabeza de un macho cabrío (lo que se conoce como sigilo de Baphomet), representación típica de Pan, dios griego de la promiscuidad y los deseos carnales de los hombres. Dado que con el paso de los años Pan se transfiguró en el ángel caído del cristianismo, Satán, no es de extrañar que los satanistas adoptaran a los machos cabríos como parte de su simbología.

Dentro del satanismo, las tres puntas inferiores del pentagrama representan la sagrada trinidad, la cual es negada al estar por debajo; las dos puntas superiores representan los elementos opuestos que realmente rigen el universo, como los dúos de masculino/femenino, creación/destrucción, vida/muerte, arriba/abajo, positivo/negativo, etc. Así pues, queda representado que todo lo físico se encuentra por encima de lo espiritual, de Dios. En el sigilo de Baphomet, cada punta está acompañada de una letra hebrea. De esta forma se puede leer, de izquierda a derecha y comenzando desde abajo, Leviatán (לִ וְ יָ תָ ן), formado por las letras hebreas Lámed, Vav, Yod, Tav y Nun.

¿Qué significados tiene el pentagrama invertido?

El pentagrama invertido ha tenido múltiples lecturas dependiendo del momento histórico y de la cultura. Así, algunas de estas lecturas o significados son:

En la Antigua Mesopotamia, simbolizaba el poder que poseía un gobernante.

Para los hebreos, era el Sello de Salomón, y simbolizaba los cinco libros del Pentateuco, la verdad.

Dentro de la Antigua Grecia era conocido como Pentalpa, compuesto por cinco aes. Este símbolo no tenía mayor trascendencia fuera de la geometría.

Dentro de la Antigua Roma, se tomaba como símbolo de la diosa Venus.

Dentro del relato de Sir Gawain y el Cabalero Verde, era un símbolo de las cinco virtudes que debían tener los caballeros: castidad, caballerosidad, cortesía, generosidad y piedad.

Para los druidas, era un símbolo de Dios.

Para los egipcios, era un símbolo de la matriz subterránea.

Para los celtas, era un símbolo de la diosa subterránea Morrigan.

Dentro de la Edad Media, era un símbolo de verdad que protegía a las personas de los demonios.

Dentro del Renacimiento, era un símbolo del hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci.

Para la Inquisición, era un símbolo de la Cabeza del Chivo.

Para los seguidores de la Hipótesis de Gaia (el planeta Tierra como organismo vivo), cada una de las puntas del pentagrama representa los cuatro elementos de la naturaleza y el ser humano.

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