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Mesopotámica

Gilgamesh

Poema de Gilgamesh

editor Austen Henry Layard , drawing by L. Gruner [Public domain], via Wikimedia Commons

La leyenda Gilgamesh

Dentro de la mitología sumeria, de los pueblos al sur de Mesopotamia, Gilgamesh, también conocido como Bilgamés, fue un guerrero legendario y rey de la ciudad de Uruk, ubicada a orillas del río Éufrates. Fue hijo del sacerdote Lillah y de la diosa de las vacas, Ninsun. Este gobernante es ampliamente reconocido por ser el protagonista del Poema de Gilgamesh, la epopeya y obra literaria más antigua del mundo, escrita sobre tablillas de arcilla en el año 2500 a. C.

Según se cuenta, este gobernante tenía dos tercios de sangre divina y un tercio de sangre humana, lo que hacía que tuviera una fuerza descomunal nunca antes vista. Este gobernaba sobre la ciudad de Uruku, protegida por una fuerte muralla de ladrillos. No obstante, pese a la seguridad que tenían por dicha construcción, los habitantes de la ciudad no se sentían a gusto porque Gilgamesh era demasiado cruel. Ante esto, la diosa Ninhursag creó a Enkidu, un hombre salvaje con gran fuerza que podía hacerle frente al rey. Este comenzó a molestar a los pastores, quienes se quejaron con Gilgamesh. Para civilizar al salvaje, le envió a la prostituta Shamhat. Así, este logra controlarse.

Al cabo de una amorosa relación, Enkidu y Shamhat deciden casarse, por lo que van hasta la ciudad de Uruku. Aquí, Gilgamesh exige su derecho a la pernada (acostarse con las mujeres antes de que se casen). Enojado por ello, Enkidu se enfrenta al rey, pero ninguno de los dos logra imponerse ante el otro. De esta forma, los dos pasaron a ser amigos rápidamente. Para buscar la gloria, ambos se encaminaron a un bosque, donde cortaron gigantescos árboles y asesinaron al demonio Humbaba. Debido a la fama adquirida, la diosa Ishtar se le ofrece a Gilgamesh, pero este la rechaza por haber tenido otros amantes antes. Por esta razón, la diosa convence a Anu para que envíe al Toro del cielo a vengarla. Pero esta bestia es derrotada por los dos guerreros, quienes le ofrecen su corazón a Shamash.

Tras esto, Enkidu tiene un mal sueño en el cual le dicen que alguien debe recibir un castigo por la muerte del Toro y de Humbaba; y ese alguien debe ser él. Preocupados por la situación, Enkidu y Gilgamesh le rezan a Shamash para que haga algo, pero este no puede hacer nada. Enkidu entonces enferma y finalmente muere. Deseando escapar del mismo destino que su amigo, Giglamesh se dirige hacia la casa de Utnapishtim y su esposa, quienes lograron sobrevivir al diluvio y consiguieron la inmortalidad de los dioses. Para llegar a dicho lugar, Gilgamesh sortea muchas dificultades, pero al final logra llegar a la isla. Aquí, Utnapishtim le dice que al viajero que le dará la eternidad si logra permanecer despierto seis días y siete noches; pero Gilgamesh falla la prueba. La esposa del héroe del diluvio se compadece y convence a Utnapishtim de que lo ayude. Así, Gilgamesh recibe el secreto de la inmortalidad: una planta que crece en el fondo del océano.

Sabiendo de la planta, Gilgamesh entonces se arroja a las aguas del mar con varias piedras atadas a su pie. Así logra llegar al fondo y conseguir la planta. No obstante, mientras se bañaba, Gilgamesh descuidó la planta y esta fue devorada por una serpiente. Por esta razón, estos animales mudan de piel. De esta manera, Gilgamesh pierde por segunda vez la oportunidad de ser inmortal. Luego de llorar por su incompetencia, vuelve a la ciudad de Uruk, donde se detiene a contemplar la gran muralla, que vivirá muchos más años que él.

Mesopotámica

Lilith

Lilith
Dante Gabriel Rossetti, Public domain, via Wikimedia Commons

Lilith

Lilit o Lilith es un personaje de la mitología mesopotámica y el folclore judío. Según la tradición judía, fue la primera mujer y acompañante de Adán, pero tras negarse a yacer debajo de él, dejó el Paraíso. Alejada de Dios y el primer hombre, Lilit se convirtió en un demonio roba niños y en la encarnación de la belleza maligna ligada a lo femenino. Es también considerada la madre del adulterio.

Origen mesopotámico

Más allá de la tradición hebrea (judía), el mito de Lilith parece tener su origen en la antigua Mesopotamia, pues según algunos estudios, existía entonces un grupo de demonios femeninos que, derivados de una criatura conocida como Lilitú, tenían características similares a la de la famosa figura mitológica: eran mitad divinas, mitad humanas, usaban su belleza y erotismo como armas; y la noche era su hábitat.

Esta tradición habría pasado con el tiempo a la cultura judía por medio de los semíticos que habitaron en Babilonia.

Adoptada por la tradición judía

Los judíos adaptaron entonces a la criatura maligna hasta que esta quedó vinculada posiblemente a la palabra “Laila”, que significaría noche. Ya en la tradición judía, Lilitú perdió varias de sus cualidades, adquiriendo una personalidad incluso más compleja. Su presencia se hizo frecuente en el folclore demonológico y los textos judíos, incluyendo el Génesis. Fue entonces que nació el mito de Lilith como la primera mujer de Adán, gracias a las interpretaciones rabínicas.

Lilith, la primera mujer de Adán

Según estos, el fragmento de Génesis en que Dios habla sobre la creación del hombre: «y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios los creó; varón y hembra los creó», es el origen de Lilith, quien naciera igual que Adán y no como Eva, de su costilla. Estas dudas, hablan de dos mujeres en el Paraíso, la una creada del polvo a semejanza de Dios y la otra, nacida de la costilla del primer hombre, ya no como su igual sino como complemento.

Los diferentes rabinos han planteado que, o bien Adán fue creado andrógino, o como se cree en base al fragmento, hubo una mujer antes que Eva. Esta era rebelde y lujuriosa y termino abandonando el paraíso, tras revelarse contra Adán y su dominio.

En otros textos, se menciona que Lilith nació de la inmundicia y sedimento y no del polvo puro, es por esto que termino convertida en demonio y engendrando a otras criaturas malignas. Estas se dedicaban a atacar a las mujeres embarazadas y a robar niños de sus cunas, para luego matarlos.

Iguales

«¿Por qué he de yacer debajo de ti? Yo también fui hecha con polvo y, por tanto, soy tu igual»

En este respecto, existe otra interpretación, la cual es quizás la mas aceptada. En esta, Lilith nacía igual que Adán, del polvo puro y a semejanza de Dios. Sin embargo, se rebeló contra los designios de Dios y mostró un gran carácter. Al parecer Lilith se resistió a yacer debajo de Adán, quien termino forzándola. Ofendida, ésta pronunció el nombre de Dios en vano para luego abandonar el Edén dirigiéndose al Mar Rojo.

Esta versión de Lilith con su marcado carácter y libertad sexual, es al parecer una representación de las mujeres de Canaán, quienes eran criticadas por los hebreos por sus prácticas y libertades. Lilith se convirtió entonces en la encarnación de lo maligno ligado a lo femenino, el mal ejemplo que precedió a la obediente Eva.

De mujer a demonio

Después de abandonar el Edén, Lilith se estableció en el Mar Rojo, región que se caracterizaba según la mitología, por ser el lugar de innumerables demonios. Allí engendró nuevas criaturas, lo que no gustó al Creador. Este envió un grupo de ángeles para exigir su regreso, pero Lilith se negó arguyendo que debía cuidar a los recién nacidos hasta el octavo día si era hombre, y hasta el vigésimo si era niña.

Dios finalmente permitió que viviera, aunque como castigo hizo que cientos de sus hijos murieran cada día. Es por esto que, desde entonces, Lilith se propuso matar a los hijos de Adán y de todas las madres, como venganza.

La figura de Lilith, esta también posiblemente influenciada por el mito griego de la Lamia, quien, tras matar a sus propios hijos a causa de un engaño de Hera, sintió envidia por las otras mujeres y se dedicó a cazar y devorar a sus hijos, en forma de bestia.

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Mesopotámica

Oannes

Uanna

Odilon Redon [Public domain], via Wikimedia Commons

Oannes, mitología mesopotámica

Dentro de la mitología de las culturas de la Antigua Mesopotamia, más estrictamente en la sumeria, la babilonia y la caldea, Oannes, también conocido como Uanna, era una criatura con rango de semidiós que tenía la mitad del cuerpo con forma de pez y la otra mitad con forma de ser humano. Esta criatura era uno de los siete espíritus sabios (Apkallu), siendo creado por Enki, el señor de la tierra. De hecho, es mencionado como el primero de estos seres con el epíteto de “quien terminó los planes para el cielo y la tierra”. Se consideraba que había creado la civilización de Babilonia y las leyes, y que podía encontrarse en el golfo Pérsico, donde no tenía problema en hablar con las personas e instruirlas en distintos temas, como arquitectura, letras, matemáticas, buenos modales, etc.

Según se cuenta, existían siete Apkallu porque Mesopotamia era gobernada por siete reyes, así que cada uno funcionaba como un consejero personal de cada monarca. E incluso se pensaba que estos tenían relaciones maritales entre sí, pues, después del diluvio, aparecieron varios seres que eran mitad Apkallu y mitad persona. Algunos estudiosos confunden a este personaje con Adapa, un hombre muy sabio que rechazó la inmortalidad sin saberlo, al negarse a comer y a beber los alimentos que le estaba ofreciendo Anu. Esta confusión se debe a que ambos nombres, tanto Uanna como Adapa, sirven de epítetos para cada uno; aunque no se sabe con certeza si son dos personajes distintos o uno solo.

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Mesopotámica

Pasittu

Pasittu

Tomada de Brill. com 

Pasittu

Dentro de la mitología mesopotámica, Pasittu fue el demonio encargado de controlar el crecimiento de la población humana. Pasittu fue nombrado en el poema acadio, Atrahasis, en el que se relata como las deidades Enki y Nintu, deciden controlar el número de nacimientos humanos por medio de un demonio, el cual sería el encargado de arrebatar a los bebés de un tercio de las mujeres embarazadas.

Esta medida tomada por los dioses era menos drástica que las propuestas y tácticas del dios Enlil, quien enfadado por lo ruidosos que eran los humanos, intentó acabar con la humanidad en tres ocasiones. En el último de estos intentos, Enlil envió un gran diluvio, del cual se salvaron pocos humanos con la intervención de su medio hermano Enki. Cuando terminó el ataque de Enlil, los dioses crearon más humanos y al demonio encargado de mantener el control de la población, Pasittu.

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