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Medieval

Guiverno

El mito del guiverno

Paolo Uccello [Public domain], via Wikimedia Commons

El mito del Guiverno

El Guiverno, también conocido como dragón heráldico, es una criatura fantástica semejante a un dragón. Este reptil tenía alas de murciélago, una cola con espinas que terminaba con la forma de una punta de flecha y un par de patas que le ayudaban a correr y a trasladarse en tierra, a la manera de un ave. Se creía, además, que tenía la capacidad de exhalar fuego por la boca, que su lengua era bípeda como la de las serpientes o trípeda, y que su aliento era venenoso, capaz de matar a un animal grande con solo olerlo.

El origen de la palabra guiverno proviene del inglés wyvern, término con el cual se designaban los dragones de dos patas antiguamente. Este vocablo proviene del inglés medio wyver y del francés antiguo wivre, proveniente, a su vez, del vocablo latino vïpera, que se podría traducir como culebra, víbora o áspid. Las primeras representaciones gráficas de esta criatura se pueden encontrar en los bestiarios medievales. Poco después, se introdujo como un elemento de distintas banderas y escudos de armas, utilizándose, en algunas ocasiones, como soporte (es decir, que se encuentra a los costados del escudo).

Según cuenta la leyenda, Jorge de Capadocia, también conocido como el mártir San Jorge, fue un soldado romano, pariente de Santa Nina, que se convirtió a la fe cristiana. Algunas leyendas, como La leyenda dorada, narran que este caballero se llegó a una ciudad donde las personas se quejaban de que no podían ir a la fuente de agua que tenían cerca, probablemente un lago, porque esta era custodiada por un dragón o un guiverno. Para poder mantener en paz a la criatura, debían sacrificarle diariamente una persona, a cambio de que no los matara a todos y de que pudieran tomar un poco de agua.

La persona que debía ser sacrificada era elegida al azar. Y en una de esas ocasiones, salió elegida una hermosa princesa, hija de un señor feudal de la región. De esta manera, cuando la joven estaba a punto de ser devorada por el monstruo, fue salvada por Jorge de Capadocia, quien había llegado al lago luego de enterarse de la situación en la región. Sobre su caballo y utilizando una lanza, el caballero logró derrotar al guiverno; con lo cual se ganó el agradecimiento de la princesa y que la región abandonara el paganismo para convertirse al cristianismo.

La leyenda de San Jorge y el Guiverno no tiene un espacio específico, por lo cual se le puede hallar en la tradición de distintas culturas, desde Europa Occidental y Oriental hasta el Japón. Dada su antigüedad, probablemente sea el origen de los relatos tradicionales de criaturas fantásticas, pues engendra los elementos básicos de este tipo de narraciones: el caballero, la princesa y el monstruo. Puesto que San Jorge fue un mártir, este tipo de relatos sirvió para propagar la historia de su vida y, por tanto, la religión cristiana que profesaba.

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Baphomet

El mito de Baphomet

From Flickr

El mito de Baphomet

Baphomet, también conocido como Baphometo, Bafomet o Bafometo, es un término con el cual se alude a un ser antropomorfo que engendra todos los elementos adversos al cristianismo. Por extensión, se le tiene como una manifestación del diablo y del pecado. Este término gozaba de gran popularidad durante la época medieval, aunque en la actualidad es casi desconocido. Esto se debe a que surgió principalmente para perseguir a la Orden de los Caballeros Templarios (u Orden del Temple), por lo que no estaba adscrito a ninguna cultura o escritura bíblica o cultura en particular. De esta manera, el concepto de Baphomet fue útil para acusarlos de herejía y paganismo, pues era necesario acabar con el poderío e influencia del que gozaban.

Se cree que el rey de Francia condenó a los templarios, a la cabeza de Jacques de Molay, que fue quemado vivo frente a Notre Dame, para evitar pagar la deuda que el estado francés tenía con esta Orden y para quedarse con todos sus bienes. Lo que sí es cierto, es que después del juicio y la condena que recibieron los templarios, el término baphomet cayó en desuso. La mayoría de las descripciones de este supuesto demonio provenían de los relatos que daban los torturados, a fin de que se les condenara de una vez y no se les siguiera haciendo sufrir. Aunque es de anotar que muchos relatos presentaban coincidencias.

Según se cuenta, Baphomet tenía la apariencia de un númen barbado con cuernos pequeños que salían de su frente. Este símbolo habría sido importado, presuntamente, por los templarios cuando volvieron de Tierra Santa, donde lo habrían tomado de los sarracenos (término para agrupar a los musulmanes y a los árabes). Algunos expertos creen que Baphomet es una variante del nombre Mohamed, Muhammad en la lengua occitana, hablada en Occitana, donde vivían los templarios acusados. Otras versiones sospechan que la barba del numen sería la barba de Jesucristo o que este ser, representado como una cabeza sin cuerpo, representaría a Juan el Bautista. Otras fuentes señalan que la etimología de la palabra provendría de dos vocablos griegos que traducirían “bautismo” y “sabiduría”.

Sea como fuere, la creencia más popular decía que Baphomet tenía la misión de vigilar los siete infiernos del purgatorio y de dirigir a los demonios principales, cada uno de los cuales castigaba un pecado capital de la siguiente manera:

  • Asmodeo —> Lujuria.
  • Belcebú —> Gula.
  • Mammon —> Avaricia.
  • Belfegor —> Pereza.
  • Satán —> Ira.
  • Leviatán —> Envidia.
  • Lucifer —> Orgullo.

Aun así, el primer registro que se tiene del término de Bafomet se puede encontrar en los pliegos de cargos que llevaban los oficiales y la Inquisición de Francia para torturar, condenar y prender a los templarios. Esta práctica era común para perseguir a las personas y a las organizaciones que atentaban contra el poder del rey y de la Iglesia. Esta situación era propia del rey francés, quien llegó a acusar hasta al mismo papa Bonifacio VIII de satanismo con el fin de alejarlo de su esfera de poder.

Dada la influencia que tenían los templarios en el mundo medieval, varios de sus símbolos y rituales fueron rescatados del olvido. Lo mismo ocurrió con Baphomet, que, pese a ser una deidad que no fue adorada por los templarios como tal, fue retomada por personas adscritas al esoterismo, al satanismo y a las tradiciones ocultas. La imagen que hoy se tiene de Baphomet procede de una ilustración que hizo el escritor y ocultista Eliphas Levi Zahed, quien lo dibujó como un ser con senos de mujer, cabeza de cabra, alas de ángel negro, barba, corona y una estrella de cinco puntas en la frente.

Jean de Cassanhas o Cassagnas, uno de los templarios torturados, confesó bajo tortura a su inquisidor que en la Orden le presentaron a un amigo de Dios, por el cual había llegado hasta esa Orden. Otro templario afirmó que a este amigo de Dios era necesario postrarse y rezarle en árabe y latín. Otras confesiones señalaban que las figuras de Baphomet tenían la capacidad de hablar y el poder de la profecía. También se le atribuía la fertilidad de las tierras, por lo cual se le veneraba en las épocas de cosechas. Otros condenados afirmaban que se referían a él como “el salvador de la humanidad” o “el salvador del Temple”, por lo cual era igual a Dios y a Mahoma.

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Gárgolas

¿Qué son las gárgolas?

Michael Reeve [CC BY-SA 3.0], via Wikimedia Commons

Gárgolas

Las gárgolas son criaturas fantásticas de la mitología europea. El nombre de estas proviene del verbo gagouiller, en francés, que se refiere a la acción de producir ruido con un líquido dentro de un tuvo, como el de las gárgaras. El origen de las gárgolas puede rastrearse en la Edad Media, siendo descritas en los bestiarios y en las descripciones del infierno de la época. Pese a que se pensaba a estas bestias como demonios, por lo cual muchas tienen alas y cuernos, estaban fuertemente influenciadas por mitos antiguos. De esta forma, podemos ver cómo las primeras gárgolas fueron emparentadas con los grifos. De todas maneras, no hay un consenso sobre cuál es la apariencia de las gárgolas, pues usualmente se combinan elementos humanos, animales y fantásticos de forma indiscriminada para crear monstruos.

Las gárgolas hoy en día se pueden encontrar en múltiples edificios que tengan unos cuantos siglos de edad. Así, pueden encontrarse principalmente en los techos y los balcones, cumpliendo la función de desaguar los tejados durante las lluvias. No obstante, también se les daba un valor mágico, pues se creía que ahuyentaban los espíritus malignos y los maleficios. Aunque, al igual que los goles hechos de piedra, el miedo a que cobraran vida era latente y puede verse representado en varias películas y series. Si bien la mayoría de las gárgolas arquitectónicas son monstruos o demonios, también ha personas y animales, por lo que no hay una idea homogénea de las gárgolas en las construcciones.

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