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Japonesa

Kojiki

Kojiki

Dominio Público

Kojiki

Kojiki (Crónicas de antiguos hechos) es el nombre del primer libro escrito en japonés, fue redactado hacia finales del siglo VII como pedido del entonces emperador Tenmu, perteneciente al Clan Yamato, pero fue publicado años más tarde, durante el gobierno de la Emperatriz Genmei. En este escrito están reunidos los mitos, leyendas y la historia de los primeros gobernantes del país, los cuales se pensaba eran descendientes de los hijos de Izanami e Izanagi, deidades creadoras de las islas que conforman Japón. Este libro fue redactado con fines políticos, a través de este se buscaba legitimar el gobierno del emperador Tenmu y su linaje imperial, el cual era inamovible al ser de origen celestial, según este el emperador era descendiente de la Diosa del Sol, Amateratsu.

Para escribir el Kojiki fue necesario recurrir a los kataribe, juglares encargados de memorizar y recitar cuentos, anécdotas y hechos importantes del país, los cuales eran trasmitidos de manera oral de generación en generación. En este caso la persona encargada de la recolección de datos fue la recitadora Hieda no Are, quien se cree era mujer, esta reunió diversa información sobre la cultura japonesa como cantos, leyendas, cuentos, linajes, entre otros relatos; y Oo no Yasumaro se encargó de ponerlo por escrito, formando así la primera compilación de relatos sobre Japón.

Es necesario mencionar que por este entonces la escritura japonesa estaba en pleno proceso de creación por lo cual, en el Kojiki, puede verse tres tipos de escritura: el onyomi, el kun’yomi y el man’yougana, el primero de estos se refiere al uso de caracteres chinos, el segundo a la traducción de estos al japonés y el tercero es un tipo de escritura que se basa en el sonido de los caracteres. Tras la publicación del Kojiki, el libro estuvo vigente por largo tiempo, siendo de gran importancia para el establecimiento de las bases del país y su cultura, posteriormente cayo en el olvido, pero fue recuperado en el siglo XIII, por Motoori Norinaga, quien dedicó más de treinta años a su estudio, consiguiendo que este recobrara su importancia.

Contenido del Kojiki

El Kojiki está conformado por tres partes que son: Kamitsumaki, Nakatsumaki, y Shimotsumaki. La primera de estas cuenta los mitos que hacen referencia a la creación de Japón por los dioses Izanami e Izanagi y la descendencia de estos. El segundo se centra en la era de los héroes y los primeros emperadores, desde el Jinmu hasta Ōjin; y la tercera parte del libro se enfoca en los linajes de los emperadores, desde el décimo sexto emperador hasta el trigésimo tercer emperador, así como los hechos importantes de la historia del país.

El Kojiki inicia con la narración del mito de la creación a manos de las deidades jóvenes Izanagi, Dios de la creación e Izanami, Diosa de la creación y la muerte, juntos estuvieron encargados de crear y establecer el orden en el mundo, para esto usaron la lanza celestial llamada Ame-no-nuboko. Tras la creación de la isla Onogoro, Izanagi e Izanami, se unieron y crearon al conjunto de islas que conforman Japón (Awaji, Oki, Kyūshū, Iki, Tsushima, Sado y Honshū). Posteriormente dieron vida a numerosas deidades, hasta que un día mientras daba a luz a Kagutsuchi, encarnación del fuego, Izanami murió al ser quemada por este.

La muerte de esta afectó profundamente a Izanagi, quien consumido por la tristeza y la ira mató al recién nacido; seguido intentó rescatar a su amada compañera del inframundo, sin embargo, esta había consumido la comida del lugar, por lo cual estaba atada al inframundo. Tras escapar del inframundo Izanagi, tomo un baño purificador en el mar, durante este de su cuerpo emanaron numerosas deidades, entre estas los tres hijos nobles, Amateratsu, Diosa del Sol, Susanoo, Dios de las tormentas y Tsukuyomi, Dios de la Luna. Entre estas tres deidades Izanagi, repartió la tierra y después comenzó su descanso divino. Susanoo movido por la codicia y el orgullo se enfrentó a Amateratsu en un duelo de creación para así tomar el territorio dado a esta, pero al finalizar Amateratsu se negó a aceptar la victoria de su hermano, lo que desató una ira incontrolable, que llevó a una serie de ataques contra la Diosa y todo lo perteneciente a esta.

Después de que Susanoo decapitara su caballo celestial y matara a varias de sus doncellas, Amateratsu se encerró en una cueva, dejando al mundo sumido en la oscuridad. Tiempo después, Amateratsu salió de su encierro gracias al plan creado por varias deidades, entre estas la Diosa de la danza, Ama no Uzume; debido al daño causado, Susanoo fue desterrado por los dioses. Tras su destierro Susanoo, luchó contra la Gran Serpiente de 8 Cabezas, a la que decapitó cabeza por cabeza, en su cuerpo encontró a la poderosa espada Kusanagi.

Tras narrar el mito de la creación y la vida de los descendientes de Izanami e Izanagi, el libro se centra en los humanos. Esta parte inicia con la llegada del primer emperador, Ninigi de Yamato, ancestro del Clan Yamato y descendiente de la Diosa Amateratsu; este primer emperador se enamoró de una chica cuyo nombre significa flor de cerezo, pidió su mano al padre de esta, quien aceptó con una condición, el emperador debía casarse también con la hija menos agraciada de este. El emperador aceptó a la hermosa joven y rechazó a la menos agraciada, acto que sello su destino convirtiéndole en mortal. En base a esto se explica por qué los emperadores, descendientes de los dioses fallecen como mortales. La siguiente parte del Kojiki se enfoca en la genealogía de los emperadores y algunos hechos históricos.

China

Ave bermellón

Mito de Suzaku

Bertuch-fabelwesen.JPG: Friedrich Johann Justin Bertuch (1747–1822)derivative work: Tsaag Valren [Public domain], via Wikimedia Commons

El mito del Ave bermellón

Suzaku es una palabra japonesa que puede traducirse como “Ave roja” o “Ave bermellón”. El Suzaku era un ave legendaria de color rojo que representaba las mansiones lunares del sur, el conocimiento astronómico, la sabiduría, el verano, el sur, el fuego y el color rojo. Probablemente, esta criatura fue adoptada de la mitología china, en donde representaba uno de los cuatros monstruos o constelaciones. Además de Japón, esta criatura se puede ver en la cultura pinyin con el nombre de Zhū Què; en la vietnamita con el nombre de Chu Tước; y en la coreana con el nombre de Ju-jak.

Según señalan las descripciones hechas por los antiguos, este pájaro tenía una forma similar al faisán, aunque estaba recubierto con plumas de cinco colores y, en algunas ocasiones, se le presenta como cubierto de fuego. Por esta razón, se le ha relacionado con el Ave Fénix. Algunos relatos incluso dicen que podía renacer al igual que esta ave, por lo cual se tenía por un símbolo de resurrección, de cambio, de restauración, de prosperidad y de buena suerte.

En la cultura china, el Suzaku era una de las cuatro criaturas fantásticas que, provenientes de las constelaciones, se utilizaban para señalar los puntos cardinales. De esta forma, Suzaku representaba el color rojo y el sur; el dragón representaba el color verde, el azul y el este; el guerrero (que tenía cola de serpiente y cabeza de tortuga) representaba el color negro y el norte; el tigre representaba el color blanco y oeste. Estos animales, como manifestación del todo, del espacio y del tiempo, se pintaban en las tumbas para proteger a los muertos de los espíritus malignos. Mientras tanto, en Japón se encuentran principalmente a Suzaku en lugares ceremoniales, como en el templo de Yakushiji y en el túmulo Takamatsuzuka, originario del periodo Asuka.

Las inscripciones y los registros más antiguos que se tienen de las cuatro criaturas espirituales datan del siglo II a. C. Cada una de estas representaba, además de un color y una dirección, un elemento, una virtud y una estación. Según se sabe, había una quinta dirección asociada a la misma China: el centro. Como se ha dicho antes, las criaturas tienen igual jerarquía en las representaciones chinas, lo que no ocurre en Japón, donde Suzaku se impone ante las demás. De hecho, en la mayoría de las ocasiones se le representa sola.

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Muñeco Daruma

Simbolismo del muñeco Daruma

From PxHere

Simbolismo de los muñecos Daruma

El muñeco Daruma es una figura de Bodhidharma (Daruma), dios japonés que fundó la escuela budista Zen. Este muñeco tiene una forma parecida a un huevo, pues el dios no tiene piernas ni brazos. Esto se debe a que, según cuenta la leyenda, el maestro Daruma perdió sus extremidades luego de pasar mucho tiempo meditando en una cueva sin darles ningún uso. Por esta razón, en el país nipón estos muñecos representan la paciencia y la tenacidad. Se cree entonces que, si se hacen a mano, van a permitir que consigamos nuestros sueños. Dado que estos muñecos son muy populares entre los nacionales y entre los turistas, su uso e historia se han extendido ampliamente por el mundo.

De lo anterior, se puede ver a estos muñecos como un amuleto para la motivación personal. Si bien sus efectos mágicos pueden ser puestos en duda, ver esta figura sobre la mesa o un estante diariamente recordará al propietario la meta que se había propuesto. Si bien se pueden hacer a mano, muchas personas los regalan en los cumpleaños, en Año Nuevo o en el momento cuando alguien está a punto de emprender un nuevo proyecto. Esto es una forma de ofrecerle apoyo a la otra persona, de decirle que es capaz de hacerlo y que se esfuerce lo suficiente si quiere conseguirlo. Así, los muñecos Daruma son útiles para propósitos y no para deseos, pues se trata de un proceso que emprende una persona con sus propias fuerzas y no de un asunto del azar.

Uno de los casos en los que regalar un muñeco Daruma sería ideal, es cuando la otra persona está tratando de dejar un vicio, como puede ser el cigarrillo, el alcohol o los juegos de azar. Todos estos propósitos necesitan de la dedicación y la fuerza de voluntad de la persona, por lo cual sería ideal verse representado a sí mismo en el maestro Daruma. Otro caso en el que puede regalarse, es cuando la otra persona está ahorrando con algún propósito en mente o cuando está buscando un trabajo. En este último, se sabe que tener varias entrevistas y no ser llamado puede ser frustrante, por lo cual el Daruma puede otorgarle la motivación para seguir intentándolo.

Según la tradición, una vez se ha recibido, comprado o elaborado el Daruma, se le pintará únicamente un ojo cuando se sepa a ciencia cierta cuál es el propósito a cumplir. Cuando este se cumple, se pinta el otro ojo como una muestra de agradecimiento y de realización. Por esta razón, los Daruma para regalo vienen con los ojos en blanco. Tal y como dice el proverbio japonés, si te caes siete veces, tienes que levantarte ocho.

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Uke Mochi

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Mito de Uke Mochi

Uke Mochi (保食), Diosa de la flora y la fauna, es una de las deidades más importantes del panteón sintoísta, también conocida como Ukemochi-no-kami. Uke Mochi descendió del cielo en el momento de la creación, abrió su boca y con un gran suspiro dio vida a los animales que poblaron el océano y la tierra, primero se acercó al mar y de su boca salieron los peces y animales marinos, posteriormente se acercó al bosque y ahí dio vida a los diversos animales que moran en este lugar. Poco tiempo después se dirigió a un arrozal, donde brotaron grandes cantidades de arroz. Esta historia ha sido recopilada en el Kojiki, primer escrito japonés en el que están escritas la mayoría de las historias sobre las deidades y la historia de Japón.

Esta amable y poderosa Diosa vivía en el Takama ga hara, lugar en el que moran las deidades shinto; un día fue visitada por el Dios de la Luna, Tsukuyomi, en representación de su hermana Amaterasu, encantada por la visita ofreció al Dios un gran banquete creado de su boca y nariz, este fue servido en alrededor de cien mesas, sin embargo, a Tsukuyomi le disgustó la procedencia de la comida, motivo por el que ofendido dio muerte a la Diosa, atravesándola con su espada. Tras su muerte del cuerpo de Uke Mochi, brotaron las sustancias viales o alimentos terrenales fundamentales, los cuales beneficiaron a la humanidad. De sus ojos brotó el arroz, de la nariz salieron las judías, de sus orejas emanó el mijo, de sus genitales surgió el trigo, del recto emanó la soja y de su cabeza nacieron la vaca y el caballo. Al enterarse del reprochable acto cometido por su hermano, Amaterasu, se enfadó con este y comenzó a evitarle en el Takama ga hara; se dice que es por esto que el Sol y la Luna no se encuentran. El nombre de la diosa ha sido usado en el manga Ao no Exorcist de Kazue Katou, en el cual UkeMochi es el nombre del Byakko de Izumo Kamiki, destacada exorcista descendiente de una familia de doncellas del santuario.

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