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Celta

Balar

John Duncan [Public domain], via Wikimedia Commons

Mito de Balar

Balar o Balor, era una de las deidades más fuertes del panteón de dioses celtas, pertenecía a la raza de los fomoireos o fomoré, conocidos como los dioses de la Noche, el mal y la muerte; entre esos era considerado el rey de los demonios, por poseer grandes poderes. Esta deidad fue representada como una criatura con dos ojos, uno en su frente y otro en la parte posterior del cráneo, este último mantenía cerrado, dado que su mirada era mortal. Se cree que al abrirse de este salían rayos que acaban con la vida de cualquiera que se cruzase en su camino.

Leyenda sobre la muerte de Balar

Existen diversas leyendas sobre la muerte de este poderoso Dios a manos de su nieto Lugh. El relato más conocido cuenta que Balar asesinó al rey de los Tuatha de Danann, Nuada, durante el desarrollo de la Segunda Batalla de Mag Turiedh, en la que los invasores enfrentaron a los dioses de la muerte. Tras el asesinato de Nuada, Lugh, quiso vengarle por lo cual se acercó calladamente a Balar y antes de que este pudiera abrir su ojo posterior, lanzó una piedra con su honda perforando el cráneo de Balar, provocando su muerte de manera instantánea

. La versión irlandesa de la muerte de Balar, relata que su muerte fue anunciada por un druida, el cual predijo que este sería asesinado por su nieto, para evitar este fin Balar, encerró a su pequeña hija, Ethné, en una torre construida en la isla de Tory, en esta la niña era cuidada por un grupo de doce mujeres, las cuales evitaban que esta se diera cuenta de la existencia de los hombres, sin embargo, al convertirse en una señorita, esta empezó a ver desde la torre a los hombres que llegaban a la costa de la isla, sin entender que eran.

Enfrente de la isla vivían tres hermanos, Gavida, Mac Samhtainn y Mac Kineely, los dos hermanos mayores estaban encargados del cuidado de la fragua y el menor era el dueño de una vaca, la cual era conocida en toda la región por la sorprendente cantidad de leche que producía. Movido por la codicia Balar, decidió robar la vaca, para esto pasó por la herrería de los jóvenes cuando esta era vigilada por el confiado Mac Samhtainn, quien cometió el error de dejar a la vaca en manos de Balar, mientras buscaba unas herramientas que la deidad le había pedido, cuando este se descuidó Balar, huyó con la vaca hasta su isla. Después de enterarse del robo Mac Kineely, buscó venganza contra el Dios, utilizando lo que para este era más querido, su hija.

Ayudado por un druida y un hada llegó a la torre de la hija del Dios vestido de mujer, en esta pidió refugio y las mujeres aceptaron dejándolo entrar.

Al entrar en la torre, el hada durmió a las acompañantes de Ethné, una vez dormidas el joven sedujo a la hija de Balar, la cual le entregó su amor, quedando embarazada de Mac Kineely. Nueve meses más tarde esta dio a luz a tres hermosos bebes, cuando su padre se enteró y sintió que la profecía era cierta enfureció, cortó la cabeza de Mac Kineely, después cogió a los bebes, los envolvió en una sábana y ordenó que se deshicieran de ellos, arrojándolos en el mar. Durante el trayecto uno de los bebes se deslizó de la sabana y cayó al mar, donde fue rescatado por el hada que había ayudado a Mac Kineely, esta lo llevó ante su tío Gavida, quien cuido del bebe. Cierto día Balar fue la fragua, estando allí comenzó a jactarse de sus hazañas. Al escuchar lo que reconoció como el relato de su nacimiento, Lugh enfureció, tomó una barra que estaba calentando en el fuego y golpeó con esta a Balar en la nuca, provocando así su muerte.

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Cornucopia

Simbolismo de la cornucopia

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Simbolismo de la cornucopia

La cornucopia es un símbolo compuesto por un cuerno de cabra lleno de oro u alimentos. Este fue tomado como una representación de la abundancia y la prosperidad desde hace miles de años, aproximadamente desde el siglo V a. C. Por ello, se tiene un mito relacionado con Zeus que explica su origen dentro de la mitología griega; aunque su influencia se puede ver también en el mundo celta, donde representaba a Epona, la diosa que cuidaba de los jinetes, los viajeros y los animales de carga. Además, dentro de la mitología romana representaba a las diosas menores Fortuna, Abundancia, Ocasión, Liberalidad, Prudencia y Alegría.

Según cuenta el mito, Rea ocultó a su hijo en Creta y le dio a Cronos una piedra envuelta en un pañal (ónfalo), que fue devorada por este pensando que era un bebé real. En Creta, más precisamente en el monte Ida, Zeus, el verdadero niño, fue encontrado por la ninfa Amaltea y criado por esta junto con su cabra. La ninfa lo alimentó entonces con leche del animal y miel de abeja. Un día, uno de los cuernos de la cabra se rompió. Amaltea lo llenó con frutas y flores y luego se lo llevó a Zeus, quien lo subió al cielo y lo convirtió en la cornucopia, símbolo de prosperidad para los griegos.

La cabra, por su parte, también fue ascendida por Zeus hasta al cielo, donde se convirtió en la constelación de Capricornio (aunque en otras versiones se convirtió en la estrella Capella, la estrella más brillante de la constelación de Auriga). En otras versiones, es el mismo Zeus quien le rompe el cuerno a la cabra, y este pasa de mano en mano entre varios héroes debido a su gran valor. Según varios autores, Zeus tomó la piel de la cabra y la convirtió en su famosa égida. Luego de ello, regresó y salvó a sus hermanos, venciendo a Cronos con ayuda de los Cíclopes y los Hecatónquiros.

En una variante del mito, Heracles (Hércules) se enfrenta con el dios Aqueloo, quien era capaz de convertirse en cualquier cosa.  El enfrentamiento tuvo su origen porque ambos buscaban la mano de Deyanira. Al final, Heracles se impuso ante Aqueloo y le rompió un cuerno cuando este se convirtió en toro. El dios se rindió con la condición de que le devolviera el cuerno, y a cambio él le daría uno de la cabra Amaltea que no paraba de producir frutos. En algunas versiones, Heracles acepta y toma el cuerno de la cabra; en otras, se queda con el cuerno del dios y se lo entrega a las náyades, quienes lo llenan con flores y frutos.

En la actualidad, la imagen del cuerno ha sido reemplazada por cestas de mimbre con formas cónicas, como las utilizadas en el Día de Acción de Gracias. De esta forma se puede encontrar en el escudo de al menos cinco países latinoamericanos: Colombia, Panamá, Perú, Venezuela y Honduras; en los escudos de Mendoza (Argentina), Copiapó (Chile) y Cagayán de Oro (Filipinas); en el gran Sello del Estado de Carolina del Norte; y en los blasones de Kharkiv (Ucrania) y Huntingdonshire (Inglaterra).

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Trisquel

Significado del trisquel

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Simbolismo del trisquel

El trisquel, también conocido como triskel, trinacria o trikele, es un símbolo celta conformado por tres espirales cuyas líneas exteriores se unen formando una especie de hélice de aspas redondeadas. Los celtas fueron una cultura prerromana que se extendió desde las islas del Reino Unido y el Norte de Francia hasta la mayor parte de Europa, incluida Turquía, España, el sur de Alemania y varias regiones de Europa Central. Las espirales del trisquel usualmente están organizadas en forma de triángulo o pirámide, con dos espirales abajo y una arriba. Dado que este símbolo encarna la espiral y el número tres, sagrado para los celtas, se tiene por una manifestación del equilibrio, la armonía, el orden, el universo y la perfección.

De esta manera, el trisquel era utilizado exclusivamente por los druidas, los sacerdotes y profetas celtas que estaban imbuidos por awen

(término semejante al de “inspiración”). Esto se debe a que, según narran los escritos, el símbolo estaba dotado de poderes mágicos, por lo cual su uso debía ser responsable. Además de ser portado como amuleto por los druidas, este símbolo se puede encontrar en algunas ruinas que fueron, anteriormente, lugares rituales y ceremoniales. Se decía que el trisquel representaba los tres momentos del tiempo: el pasado, el presente y el futuro; y que representaba el comienzo y el fin, la corporeidad y el espíritu, el crecimiento, la evolución y el aprendizaje perpetuo.

Portado por los druidas, era utilizado para realizar sanaciones, pues acompañado de los rituales precisos, era capaz de curar la fiebre y las heridas de batalla

. Según señalaban los mismos druidas, la espiral de arriba representaba los sentidos, las sensaciones y las limitaciones y posibilidades del cuerpo; la segunda espiral simbolizaba la razón, la consciencia, el pensamiento y las ideas; mientras que la última espiral, conocida como triskilla, representaba el camino de aprendizaje que tenía el alma en el mundo de los dioses y de los espíritus.

A lo largo de la historia se han podido encontrar distintos trisqueles grabados en varios yacimientos arqueológicos. Así, se han descubierto en monedas de la época celta; en edificaciones de la ciudad de Ilíberis, en Granada, la cual prosperó antes de la emergencia de los romanos; y en forma de petroglifos, luego de que se desgastara la piedra con utensilios afilados y contundentes. La mayor parte de estos descubrimientos han tenido lugar, en cuanto a España se refiere, en el País Vasco, Galicia, Asturias y Cantabria.

Al parecer, los griegos asimilaron el trisquel celta y lo transformaron en triskelion (τρισκέλιον), aunque reemplazaron las espirales por piernas. Este símbolo se puede hallar en el escudo que tiene la Isla de Man, Reino Unido; y en el escudo de Sicilia, Italia, la cual tiene en el medio la cabeza de la medusa.

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Teutates

G.Garitan [CC BY-SA 3.0], via Wikimedia Commons

Mito de Teutates

Teutates Dios de la guerra y protector del pueblo de Galia, es considerado uno de los dioses más fuertes de la mitología celta. Es conocido por diversos nombres como Tutatis (pueblo), Albiorix (rey del mundo) y Caturix (rey de la batalla), los cuales hacen alusión a sus funciones como protector, defensor y deidad de la batalla. Suele ser asociado con el Dios latino, Júpiter y con Dios de la guerra romano, Marte, en relación a este último se cree que Teutates puede ser el nombre que los habitantes de Galia daban al Dios romano, sin embargo, esto no está corroborado. Esta deidad también fue considerada el Dios de la unidad de la tribu, ya que estaba encardo de mantener los lazos entre los hombres.

Teutates era uno de los miembros de la Triada de la Noche, conjunto de dioses conformado por el Dios de la naturaleza, Ésus y la deidad de las tormentas, Taranis. Estas deidades solían ser invocadas por los druidas de la noche, grupo de religiosos, sacerdotisas, brujos y poetas que vivían en lo profundo del bosque alejados de las tribus. Estos invocaban a las deidades por medio de ritos lunares en los que pedían poder, sabiduría y otros favores, asimismo, estos rituales eran una muestra de rendición ante la deidad.

Esta deidad predecesora del hombre fue una de las figuras más conocidas en el territorio de Galia, el cual lo vio cómo su deidad protectora. En este territorio se le rendía culto a la deidad por medio de una serie de ofrendas, entre la cuales solía incluirse los sacrificios humanos, era costumbre que tras la batalla el soldado quemara todo el botín de guerra junto a los prisioneros como agradecimiento por la victoria. Existían diversas razones por las cuales eran llevados a cabo estos sacrificios, en algunos casos era una muestra de agradecimiento por la protección de la deidad o por la victoria en la batalla; en otros casos se realizaba esta práctica como un intercambio, en el que una persona cerca de la muerte entregaba a otro para así extender su periodo de vida.

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