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España

Leyendas de la Noche de san Juan

Leyendas de la Noche de san Juan

cesar.ruiz [CC BY-SA 3.0], via Wikimedia Commons

Leyendas de la Noche de san Juan

El 23 de junio se celebra la Noche de San Juan, fiesta en la que se mezclan las creencias paganas y el cristianismo. El origen de esta se remonta a las celebraciones paganas del solsticio de verano, día en que el Sol no parece querer irse. Cuando el cristianismo se consolidó la fiesta paso a ser la conmemoración del bautismo de Jesucristo, motivo por el que lleva el nombre de San Juan, sin embargo, los habitantes de la península ibérica no dejaron de lado las tradiciones y costumbres paganas. Las cuales hasta el día de hoy hacen parte de la celebración de la Noche de San Juan.

En torno a esta celebración existen numerosos mitos, rituales y leyendas, las cuales han sido trasmitidas de generación en generación. Entre estos de destacan los rituales de purificación por medio del agua y el fuego, así como las leyendas sobre las apariciones de jóvenes doncellas en las orillas de fuentes, ríos o lagos. Estas han estado encerradas y solo pueden salir en la Noche de San Juan, día en el que esperan encontrar al caballero que las libere de su encierro.

En la noche de San Juan, se enciende hogueras en las que los asistentes a la celebración queman los malos augurios y piden por un mejor futuro. Uno de los rituales más conocidos es saltar la hoguera entre siete y nueve veces para atraer la fortuna y la protección. También se saltan siete olas de espalda para eliminar las malas energías y atraer la fertilidad. En algunas regiones este día se buscan hierbas medicinales, que son colgadas en la ventana del hogar para atraer la bendición del santo.

Leyendas

Entre las leyendas más conocidas que tienen lugar en la Noche de San Juan están: La leyenda de los Caballucos del Diablo (Cantabria), la leyenda de la Joanaina (Valencia), la leyenda de la Reina Quilama (Salamanca), el Collar de la Encantada (Murcia), y la leyenda de la Encantada (Rojales). Los protagonistas de estas leyendas suelen aparecer en la noche de San Juan, único día en el que lo mágico y lo terrenal se juntan.

Leyenda de los Caballucos del Diablo

La leyenda de los Caballucos del Diablo, cuenta que estos seres demoniacos suelen salir a asustar a la gente en la noche de San Juan, mientras vuelan y braman. Para protegerse las personas deben buscar un trébol de cuatro hojas.

Leyenda de la Joanaina

Cuenta la leyenda que en la noche de San Juan puede verse salir de la fuente de la Jana, a la Joanaina, un hada que concederá el deseo de la persona que logre subirla en su espalda hasta la localidad, sin mirar atrás ni una sola vez.

Leyenda de la Reina Quilama

Cuenta la leyenda que la joven reina, esposa del rey Rodrigo falleció esperando el regresó de su amado en una cueva, ubicada en la Sierra de Francia. Cada noche de San Juan puede escucharse los lamentos de la joven; algunas personas afirman haber visto su espíritu esa noche en la orilla del río Quilama.

Leyenda del Collar de la Encantada

Cuenta la leyenda que una joven princesa contrajo matrimonio ignorando la voluntad de su difunto padre. Antes de la consumación de la unión el espíritu del furioso padre, se apareció ante la joven y robo su alma, la cual fue condenada a vivir en Benamor junto a sus joyas. El alma de la dama solo puede salir de su encierro en la noche de San Juan.

Leyenda de la Encantada

Cuenta la leyenda que una joven princesa árabe se enamoró de un príncipe cristiano, lo cual desató la ira de su padre, quien la maldijo condenándola a vivir encerrada en un castillo. La doncella solo deja el castillo la noche de san Juan, día en el que puede vérsele cerca de la orilla del río peinado su cabello; ahí espera por el caballero que la libere de su encierro.

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Los Amantes de Teruel

Diego Delso [CC BY-SA 3.0], via Wikimedia Commons

Leyenda de Los Amantes de Teruel

Leyenda española del siglo XIII. Es la historia de Isabel y Diego crecieron juntos en el Teruel. Ambos pertenecían a la nobleza de la ciudad. El padre de Isabel era Don Pedro de Segura, un rico comerciante. Y el de Diego, un importante noble de apellido Marcilla, habían perdido su gran hacienda por culpa de una plaga de langostas que asoló la comarca en el año de 1208. Los dos amigos empezaron a sentir amor.

Un día decidieron casarse. Pero a don Pedro de Segura no le agradó la idea en absoluto porque el estatus de Diego era inferior. Los dos enamorados quedaron desolados hasta que se les dio una oportunidad: Isabel esperaría durante cinco años a que Diego consiguiera dinero y honores. Con los cinco dedos de su mano derecha hicieron el juramento de esperar hasta el regreso de Diego. El joven se fue a luchar a las cruzadas. Durante cinco largos años Isabel esperó si tener ninguna noticia de la suerte de Diego. Cuentan que los soldados que regresaban de la batalla de Muret relataban que allí no quedaba nadie vivo. Por desgracias a oídos de Isabel llegó la noticia que Diego había caído en combate.

Viendo que ya se cumplían los cinco años acordados y no había noticias de Diego, su padre le instó a casarse con don Pedro de Azagra, poderoso señor de Albarracín. La ciudad entera se engalanó para celebrar unos grandes esponsales. Todo era jolgorio y alegría, pero Isabel no estaba feliz. Diego consiguió regresar a Teruel. Sano y salvo, con honores y riquezas y lo más importante la ilusión de reunirse con su amada Isabel. Cuando llegó a Teruel oyó el repicar de campanas, la música y se enteró que se celebraba el casamiento de Isabel de Segura con don Pedro de Azagra, señor de Albarracín. Diego creyó enloquecer de ira.

Pero se recompuso pues, en realidad, Isabel no había roto el acuerdo. El plazo ya había expirado. Decidió entonces ir en su busca y pedirle aquel beso que tanto había anhelado durante años. Se encaramó al balcón de la recién casada y la despertó para rogarle esta última prueba de amor. Pero Isabel no se sintió capaz de romper los votos que acababa de prometer y se lo negó. Diego, cayó muerto en ese mismo instante.

La extraña muerte conmocionó a toda la ciudad de tal manera que acudió en masa a los oficios por el alma de Diego. Isabel, desconsolada por haber perdido a su verdadero amor, se acercó al cuerpo sin vida de su amado y lo besó intensamente. Y en ese preciso instante, ella caía muerta sobre el difunto. Las familias decidieron darles sepultura juntos para que estuvieron junto para siempre.

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La campana de velilla de Ebro

ecelan [CC BY-SA 3.0], via Wikimedia Commons

Leyenda La campana de velilla de Ebro

Leyenda aragonesa. Esta campana conocida como la campana del Milagro llegó a la costa mediterránea cerca de la desembocadura del Ebro. Lo sorprendente es que llegó flotando sobre el mar como si de un ligero objeto se tratara. Además, llevaba consigo dos velas prendidas. Trataron de sacarla del agua, pero cuantas veces se acercaban a ella se hundía y emergía de nuevo. Se detuvo en Velilla; pero nuevamente se hundía cuando los hombres se acercaban con garfios para sacarla del agua. No obstante, se aproximaron dos doncellas y no hicieron más que poner sus manos sobre ella, en ese momento se elevó y llegó a la orilla. Cuando llegó a tierra la población empezó a rendirle culto.

La campana empezó a sonar sola, provocando la devoción y respeto de cuantos la veían sonar sin explicación. La invención de la campana fue atribuida a San Paulino de Nola. Pero, ella tocaba cuando una desgracia estaba cerca. En el año de 1435 volvió a tocar dos veces: la primera avisó de que la flota de Alfonso V el Magnánimo había sido derrotada en Ponza (Italia) y la segunda avisó que el rey había obtenido la libertad tras la batalla. Y en adelante, continuó repicando; anunció varios fallecimientos de personajes reales como el de la emperatriz Isabel de Portugal (1539) y del rey Manuel de Portugal (1578). Ahora bien, la última vez que las personas oyeron la campana fue el 12 de abril de 1686, tal vez presagiando el fin de la Casa de los Austrias en España.

Se decía que cuando la campana tocaba por sí sola, nadie podía aproximarse a ella; un osado canónigo lo intentó y recibió una sacudida tan fuerte que duró en cama varios meses. También, el campanero la hacía sonar para alejar las tormentas.

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La Armengola

Creator:Vicente Navarro [Public domain], via Wikimedia Commons

Leyenda de La Armengola

Leyenda española de principios del siglo XIII. Personaje ficticio de la historia de Orihuela, provincia de Alicante. La leyenda cuenta que La Armengola tenía por nombre Hermenegilda Eugenia y era la mujer de Pedro Armengol, de ahí su apodo. Una figura muy importante en Orihuela. Para ese momento la ciudad tenía mucha migración musulmana. En el castillo vivió el alcaide Benzaddon con su familia. La Armengola, era la nodriza de los hijos de Benzaddon. Un día, los mudéjares locales se reunieron con los del Reino de Murcia para asesinar a los cristianos residentes en la mozarabía del Arrabal Roig. Benzaddon le contó a la mujer sus planes para que fuera a refugiarse al castillo junto con su familia.

La Armengola como fiel cristiana decidió advertir al alcaide cristiano de la masacre que iba a cometer. Así pues, en la noche del 16 de julio disfrazó a dos jóvenes (Aruns y Ruidoms) de mujeres para que hicieran las veces de sus hijas. De este modo, entraron, y atacaron a todos los habitantes del castillo de Benzaddon. Lograron tomarse el castillo. El día siguiente se celebraba la fiesta de Santas Justas y Rufina, patronas de Orihuela, se colocaron dos luceros en el castillo en su honor, y también para avisar al pueblo oriolano de su libertad.

Jaime I de Aragón terminaría por echar a los musulmanes de Orihuela. Así que, el 17 de julio se conmemora la hazaña de esta mujer guerrera y de la Reconquista de Orihuela.

Influencia de La Armengola en Orihuela

Desde 1991 anualmente se elige a una mujer oriolana para representar la figura de La Armengola durante las Fiestas de Moros y Cristianos de Orihuela. Se han realizado varias adaptaciones teatrales y cinematográficas de esta historia. Por ejemplo: Armengola, la leyenda (2011).

En el campo de la pintura hay varios oleos sobre lienzo. Actualmente, uno expuesto en el Museo de las Fiestas de la Reconquista (Orihuela). En el cuadro, hay un primer plano La Armengola con el Estandarte del Oriol, muy representativo de la ciudad de Orihuela. En un segundo plano, podemos apreciar a las Santas Justa y Rufina, dos santas muy veneradas por los oriolanos.

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