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Egipcios

Tabla isiaca

Tabla bembina

Internet Archive Book Images [No restrictions], via Wikimedia Commons

Simbolismo de la tabla isiaca

La tabla isiaca, también conocida como tabla bembina o tabla maca, es una placa hecha de cobre que fue consagrada a Isis, la diosa egipcia de la resurrección, esposa de Osiris y madre de Horus. Esta tabla está elaborada en cobre rojo y tiene unas dimensiones de 2 pies y 3 pulgadas de ancho por 3 pies y 10 pulgadas de alto; y representa uno de los registros de la antigüedad más importantes del mundo, pues contiene varias pinturas de los dioses del panteón egipcio y expone sus atributos y símbolo asociados en escritura jeroglífica. Esta tabla fue descubierta durante el saqueo de Roma en 1527 y fue propiedad de Torcuato Bembo, hijo del cardenal italiano Pietro Bembo. En la actualidad, se encuentra en el Museo Egipcio de la ciudad de Turín, en Italia.

Según demuestran los estudios hechos a la tabla, especialmente lo señalado por el conde francés de Caylus (cuyo nombre era Anne-Claude-Philippe de Tubières-Grimoard Levieux de Pestels de Lévis), reconocido arqueólogo y anticuario de su época, esta fue elaborada en Egipto y luego fue llevada a Italia cuando la república romana entró en decadencia. Por aquel entonces, los romanos habían asimilado varios elementos de la cultura egipcia, por lo cual algunos expertos creen que en realidad fue hecha en Roma o en alguna parte de Italia y no en territorio egipcio. Esto estaría reforzado por el hecho de varias de las figuras tienen posiciones y características no vistas en otros registros arqueológicos semejantes. De todas maneras, luego del saqueo de Roma en 1527 a manos de Carlos V, se descubrió esta tablilla entre el botín. Para 1559, Eneas Vico realizó la primera copia de esta y en 1600 fue publicada por Giacomo Franco.

Por aquella fecha, la tabla isiaca pertenecía Torcuato Beembo, hijo del cardenal italiano Pietro Bembo, quien la adquirió como un regalo de parte del papa Paulo III. Según se registra en los documentos de la época, este se la había comprado a un aserrador. Entretanto, Torcuato se la vendió al duque de Mantua, quien la tuvo en su galería hasta la época de Pignorius. No obstante, la tablilla se perdió cuando la ciudad de Mantua fue tomada por los imperiales en 1630. Durante mucho tiempo no se supo de su paradero hasta que fue finalmente encontrada en los archivos de Turín, donde está actualmente.

Esta tabla es conocida como isiaca debido a que está consagrada a la diosa Isis. Esto se sabe porque es la figura con mayor relevancia dentro del documento. De esta manera, Isis se encuentra en el centro de las tres líneas que tiene la tablilla, sentada en un trono y rodeada de las demás deidades. Durante mucho tiempo, distintos sabios quisieron comprender cuál era el contenido de la tabla, pero esto fue imposible hasta el siglo XIX, cuando el descubrimiento de la piedra de roseta permitió la interpretación de jeroglíficos. Aun así, no está del todo claro cuál es el contenido de la tablilla. Algunos autores creen que es un calendario, mientras que otros piensan que las figuras no tienen un significado determinado.

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Cetro nejej

Cetro Nejej
Jeff Dahl, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

Simbolismo del cetro nejej

Los gobernantes del antiguo Egipto recibían el título de faraón, el cual fue obtenido por primera vez por Narmer (Menes), responsable de la unificación del Bajo y el Alto Egipto. El término faraón, proveniente del egipcio per aa (pr ˤ3), quiere decir “casa grande”, en referencia al Egipto unificado (conocido como Imperio Nuevo). Para simbolizar la autoridad que poseía sobre el todo el territorio egipcio, el faraón llevaba una serie de prendas y de símbolos que lo mostraban como descendiente de Narmer. Así, estos eran las coronas, el nemes, el ureo, el trono, la cola de león o toro, la barba postiza y los cetros.

Cetro Nejej Símbolo

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El faraón podía llevar distintos cetros dependiendo del contexto específico en el que se encontraba. De esta manera, podía llevar u otro si estaba comandando una batalla, si estaba en su palacio o si estaba en una ceremonia espiritual. Cada uno de estos tenía un significado distinto. Así, el cetro sejem era utilizado por los faraones y los nobles para simbolizar el poder y la autoridad. Este tenía una forma similar a la de una pequeña espátula, pero con un grosor mucho mayor. El cetro nejej estaba relacionado con el dios Osiris y con su culto. Este tenía la forma de un mayal o de un flagelo, y representaba el poder del faraón sobre sus súbditos, a quienes podía golpear con este.

Por último, el cetro Heka era uno de los símbolos más característicos del faraón. Este tenía la forma de una vara mediana con una media luna en su extremo, similar a un gancho. Este cetro, similar al bastón que usaban los pastores pero con un tamaño mucho menor, representaba al faraón como pastor de sus súbditos, como aquel que dirige sus destinos y el de su reino. Por lo general, el cetro heka siempre iba a acompañado del Neje, y así se puede ver en distintas representaciones jeroglíficas y escultóricas. Para portarlos, el faraón usualmente cruzaba sus brazos sobre su pecho con el uno en una mano y con el otro en la otra. Además, se asociaba al cetro heka con Osiris y, por ende, con los poderes mágicos.

Además de los cetros anteriores, algunos faraones también llegaron a utilizar el cetro uas, también conocido como cetro was, era el bastón ceremonial que utilizaban los faraones del antiguo Egipto. Este bastón consistía en una vara recta que llevaba en su punta superior la cabeza de un animal fantástico y en la punta inferior un motivo ahorquillado. Al igual que otros bastones de mando y cetros, esta vara representaba el poder y la fuerza que tenía el gobernante sobre el mundo terrenal, y la proximidad y la iluminación que tenía con respecto al mundo espiritual, al mundo de los dioses y los muertos. El cetro de uas era, además de una extensión del propio faraón, el emblema de Neit, también conocida como Neith, la diosa del destino, la caza, el cosmos, la guerra, el agua, el parte, los ríos las madres. Por todos estos atributos, usualmente era relacionada con Atenea, la diosa griega del combate, la guerra, la civilización y la sabiduría.

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Pabellón del jubileo

Heb Sed

Soutekh67 [CC BY-SA 4.0], via Wikimedia Commons

Simbolismo del pabellón del jubileo

El pabellón del jubileo era el nombre de un jeroglífico egipcio que representaba la Fiesta Sed, también conocida como Heb Sed o Fiesta de renovación real. Dicha fiesta era la celebración más importante del antiguo Egipto, y tenía por motivo la renovación de la fuerza física y espiritual del faraón. Registros sobre esta celebración se pueden encontrar en varios registros arquitectónicos, como la Piedra de Palermo. De tal forma que esta fiesta tuvo lugar desde la primera dinastía hasta el periodo Ptolemaico, cuando su nombre se tradujo al griego como Fiesta de los treinta años. Ello se debía a que varios faraones, como Amenhotep III o Ramsés II, realizaron esta celebración cuando cumplieron treinta años de gobierno y, después, la repitieron cada tres años.

A pesar de que lo usual era que la fiesta tuviera lugar tras los treinta años de gobierno del faraón, como en los casos ya mencionados, se sabe que hubo varias excepciones a esta regla. Se sabe que el Heb Sed tenía lugar en el primer día del mes Tybi, durante la estación de Peret (primer mes del invierno), y se alargaba durante diez días consecutivos. Lastimosamente, poco se sabe sobre los rituales y demás actividades que se llevaban a cabo durante este festival, pues su único registro proviene de jeroglíficos y pinturas murales. Estos refieren una serie de escenas que corresponderían a determinados momentos de la fiesta, aunque se desconocen si había un orden para los mismos y, de haberlo, cuál era.

Pese a todo lo anterior, el orden que dictan las escenas encontradas en el Templo Solar de Abu Gurab, que narrarían la fiesta del faraón Nyuserra-Iny, son:

  1. Inicio de las festividades.
  2. El faraón revisa las edificaciones que se están construyendo y el ganado que se tiene.
  3. Se realiza una procesión en la que el faraón va vestido para la ocasión y en la que es acompañado junto a sus hijos.
  4. Se realiza la fiesta en el edificio principal, para lo cual se llevan figuras con forma de león.
  5. Personas de todo el reino se dirigen hasta el lugar donde está el faraón.
  6. Los egipcios se inclinan ante su faraón.
  7. Se realiza la procesión de Min, dios de la vegetación y la fertilidad.
  8. El faraón se llena el cuerpo con un ungüento y se pone la vestimenta adecuada para la carrera ritual, que parece ser el evento más importante de todo el festival.
  9. Se vuelve a hacer un censo del ganado.
  10. El faraón se sienta en la silla gestatoria.
  11. El faraón es llevado sobre la silla para una nueva procesión.
  12. El faraón construye un dyed (un pilar), el cual representa la estabilidad del reino. Tras esto, dispara una flecha a cada uno de los puntos cardinales para espantar a los enemigos.
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Ureo

Simbología del ureo

Berthold Werner [CC BY 3.0], via Wikimedia Commons

Simbolismo del ureo

El ureo es un símbolo del Antiguo Egipto que consta de una cobra erguida que, en algunas ocasiones, sostiene un disco solar sobre su cabeza. Este símbolo representaba a Uadyet, también conocida como “la Señora del Cielo”, diosa del calor que desprendía el sol y de las llamas del fuego, y protectora de los faraones y del Bajo Egipto. Según se sabe por los registros de aquella época, el ureo era un símbolo que podía portar el faraón. Este era llevado sobre la cabeza, adherido al tocado nemes; y se esculpía en piedras y metales preciosos en las máscaras funerarias de los faraones. El ejemplo más claro de esta práctica es la máscara de Tutankamón (Tut-anj-Amón), elaborada entre el 1354 y el 1340 a. C. con oro, lapislázuli, turquesa, obsidiana, vidrio y cornalina. Esta fue encontrada el 28 de octubre de 1925 por el arqueólogo inglés Howard Carter.

El término ureo, proveniente del latín ūraeus, y este del griego antiguo οὐραῖος, se puede traducir como “cría de cobra” o “en su cola. Este término fue desarrollado por el egiptólogo Horapolón hacia el final del siglo V a. C. en su libro Hieroglyphica. En él, intentó descifrar el significado de los jeroglíficos, pero no tuvo tanta suerte. De todas formas, se cree que el ureo era un símbolo de lo divino, lo noble, la soberanía y la realeza. Por ello su uso estaba restringido. Además del nemes, el faraón solía llevar este amuleto en su corona faraónica. Dado que este símbolo estaba asociado con la diosa Uadyet, se cree que tuvo su origen en la ciudad de Per-Wadjet, más tarde conocida como Butos en el mundo griego.

Luego de que el Alto y el Bajo Egipto fueran unificados por el faraón Narmer, también conocido como Menes, los símbolos de ambas civilizaciones se unieron para conformar uno solo. De esta manera, el ureo que llevaba en la cabeza el faraón estaba compuesto por la cobra del Bajo Egipto y por el buitre blanco del Alto Egipto, que representaba a la diosa Nekhbet. Sin embargo, esta unificación no ocurrió con las diosas que representaba cada símbolo, Uadyet y Nekhbet, como sí ocurrió con varios dioses. Esto se debía a que los atributos, las características y los rituales de la una y de la otra eran muy distintos. Por eso eran conocidas como las “dos Señoras” o como nebty, protectoras del Egipto unificado.

Poco después, cuando se originó el culto a Ra, el dios del Sol, se decía que sus ojos lanzaban fuego a sus enemigos. De esta forma, se creía que Uadyet estaba en los ojos de este dios y que ella era la encargada de lanzar estas llamas. Por esto muchas veces la cobra del ureo lleva un disco solar sobre su cabeza, para mostrar la comunión entre ambos dioses. Por lo mismo, se representaba a los ojos de Ra como ureos, los cuales darían origen a otros símbolos como el Ojo de la Luna, el Ojo de Horus y el Ojo de Hathor. Dado que el ureo era un símbolo de lo divino y de la realeza, también pasó a adornar la cabeza de los dioses posteriores a Uadyet, como Horus y Seth.

Más allá de su papel como amuleto protector de los faraones, en tiempos posteriores su uso como un amuleto para las personas del común. De esta manera, se construyeron pequeñas figuras en roca o metales preciosos para que las personas llevaran el ureo consigo. Además de esto, también se convirtió en un jeroglífico, que hace referencia a los términos de sacerdotisa y de diosa, y a las deidades Menhit e Isis, diosas de la guerra y la resurrección, respectivamente.

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